Quesitos, fiambres, birra...y peli!
La semana pasada nos fuimos el pela y yo, corriendo (como corresponde a un batifanàtico) al cine para ver El Caballero de la noche, ó mejor dicho Batman, para los amigos. Muy buena peli, inmejorable, impecable, inigualable y todos los ables que se les ocurran, para describir la actuación de Heath Ledger, El Guazon. Pero como el cinéfilo es mi peladito, le dejo a él la crítica del film, para contarles de la degustación que tuvo lugar después.
Salimos con algo de hambre, y recalamos en un lugar que nos habia dejado muy buenos recuerdos de otros tiempos, "La casa del queso" (Av. Corrientes 3587 - Almagro) , que como bien su nombre lo indica, es una gran almacén de quesos y fiambres, de venta al público, que ademas tiene mesas para degustar unas buenas picadas y muy buena cerveza tirada, de elaboración propia y también de otras marcas.
Apenas nos sentamos, fuí al baño. Ya que iba a comer, lo ideal sería hacerlo con las manos limpias ¿no?.
¡Válgame Dios! no solo encontrar jabón y algo con que secarse las manos hubiera sido la gloria, sino que el baño entero era un gran charco que inundaba todo el cubículo. Mis manitas, lavadas con agua (y gracias) fueron secadas "al aire".
Vuelta a la mesa, pedimos una jarra de litro de cerveza negra, que venía acompañada según la carta, de 5 "montaditos", que no eran màs que 5 rodajas de pan (pequeñas por cierto) con una feta (pequeña por cierto) de salame y mortadela. Su valor en pesos: 33.-
Como los mencionados montaditos duraron menos que un suspiro, elegimos una picada compuesta por platitos de mariscos y otras pequeñeces, para que le hagan compañia a la tan solitaria birra.
A partir de ahí, cada vez que teníamos que llamar a la camarera, por poco le teníamos que tirar con migas de pan para que se diera vuelta. Las únicas 2 chicas que atendían, se la pasaban de gran charla con la que aburrida detrás de una barra, lavaba los vasos y platos usados. Cuando lograba que te vieran, ahí pedíamos la carta y después ooootra vez a rogar que se diera vuelta y te vuelva a mirar para pedirle lo que querías.
Como estos 2 trogloditas siempre se quedan con hambre, nos pedimos una tabla de jamón crudo ibérico (muy bueno por cierto) acompañado por unas rodajas de pan (¿serán los montaditos que no comen los otros clientes?) duro/gomoso (que mezcla rara no?, ò es una cosa ó la otra...en fin) que no hacía pareja acorde con el bueno del jamón.
La poca bola que te daban las mozas te sacaban las ganas de pedir otra cerveza, con lo cual, aprovechamos que una de ellas se rascó el hombro y se dió vuelta, para pedir la cuenta.
La pavada salió $ 80.- ya que sumado a la comida y bedida, te cobran : $3,5 de ¡¡ servicio de mesa!!, ¿de que servicio de mesa me hablan? si yo me hubiera levantado a traerme las cosas, habría hecho más rápido que cualquiera que me atendió. Y el lugar no estaba ocupado por más de 8 mesas.
En fin, una lástima habernos ido con un gusto de rica cerveza, rica picada, pero...esas chicas, esas chicas...¡ y ese baño!!
Para la próxima cerveceada, volveremos a Kossab y sus tablas de ahumados, hasta tanto La casa del queso vuelva a recomponer su atención y lo que está detrás de lo que se vé desde la calle.
Saludos.












