lunes 26 de noviembre de 2007

El otro GRANAmor

Los seres humanos tenemos la ventaja ante los animales, de ser capaces de amar (vaya obviedad!)
Amamos a nuestra familia, padres, esposo/a, hijos, hermanos, a nuestros amigos, hasta a nuestras mascotas!!!!
En nuestro corazón hay lugar para todos, hasta para esos amores que no se explican: “Cómo podés querer a esa/ese h de p…”!!!!
Y está el otro amor, ese llamado “amor a la camiseta”. Ese que a veces decimos que tanto le tienen algunos jugadores a la celeste y blanca y tan poco le tienen otros.
El día que nací, vino mi abuelo al sanatorio a conocer a su primera nieta, después de darle un beso a la flamante madre preguntó como se iba a llamar ese engendro todo arrugado y peludo, no dijo nada más y se fué.
A los 3 días vino el abuelo con una libretita roja oscura, tipo librito que decía :Fulanita de tal, SOCIA nro.5124.
Ese fue mi primer contacto con el CLUB ATLÉTICO LANUS.
A partir de ahí, buena parte de mi infancia y adolescencia transcurrió en esa sagrada institución, practicando deportes varios, pileta en verano, recitales, pic nic en la ciudad deportiva y como no podía ser de otra manera, fútbol-cancha, cancha-fútbol.
El amor fue creciendo de a poco, imagínense si se viene alimentando desde hace casi 40 años!
Siguiendo los torneos futbolísticos, quedándote siempre con las ganas de gritar el gol que te consagre campeón. ¡que vida dura che, la del hincha de un Club chico que pelea con monstruos y nunca puede ganar!!
Los que aman como yo, saben de la piel que se eriza con los colores amados, con un buen partido, con el jugador gritando, desarmando la garganta ante la hinchada que lo vitorea.
Esta mi camiseta (la posta claro!) esperando ser usada en el lugar que corresponde.
No quiero ser exitista, no me quiero ilusionar, trato de no pensar mucho para no venirme abajo como de un edificio de 20 pisos….¡pero son tantas las ganas que tengo GRANATE de verte campeón, aunque sea una vez, que de solo escribirlo, se me llenan los ojos de lágrimas!!!!
Faltan solo 2 fechas para que se defina el torneo. Y estamos ahí…muy cerca.
A Uds. Les digo amigos blogeros, nos encontramos en la próxima crónica, mientras tanto no esperen que escriba de nuevo, a partir de hoy mis dedos estarán apretados hasta el resultado final.
Besos.
Sil.

viernes 16 de noviembre de 2007

Agarren el diccionario, agarren!

El uso de la palabra MIERDA, es una cuestión de educación. ya que nadie puede negar que la usamos para múltiples circunstancias relacionadas con muchísimas cosas, por ejemplo:

Ubicación geográfica: Andate a la mierda.
Adjetivo calificativo: Sos una mierda.
Momento de escepticismo: No te creo una mierda.
Deseo de venganza: Lo voy a hacer mierda.
Accidente: Se hizo mierda.
Efecto visual: No sé vé una mierda.
Sensación olfatoria: Huele a mierda.
Deseo al despedirnos: Vayanse a la mierda!!!
Especulación del conocimiento: ¿Que mierda es ésto?
Momento de sorpresa: A LA MIERDA!!!
Actitud de resentimiento: No me regaló una mierda.
Sensación gustativa: Esto tiene gusto a mierda.
Acto de impotencia: No se me para esta mierda!!!
Deseo de ánimo: Apurate con esa mierda!!!
Situación de desorden: Todo está hecho una mierda.
Rechazo despectivo: Que se cree la mierda esa?
Situación alquimista: Todo lo que toca se vuelve mierda.

Yo digo: como nos arreglaríamos sin esta palabra? Es difícil reemplazarla ¿no?

Deben existir otras, que también tienen muchas acepciones, los invito a compartir en este blog, esas palabras y sus usos cotidianos.
Besos!

domingo 11 de noviembre de 2007

Degustar, degusta cualquiera... (Respuesta)


Se hizo esperar la respuesta porque no nos poníamos de acuerdo entre todos los especialistas (?) que nos reunimos para tal fin.
1º. Hubo que descorchar varias botellas para que todos llegaran a la conclusión (unánime) de que el sonido del corcho venciendo el vacío de ese mundo tinto de 750 centímetros cúbicos pone en alerta nuestro sentido del oído. Aunque el oído sigue deleitándose luego con el escurrir del vino hasta la copa. Me encanta ese ruidito...
2º. Al levantar la copa hasta la altura de los ojos es obvio que está trabajando el sentido de la vista. Aquí es donde los que saben se fijan en el color, que dependerá del tipo de uva, del añejamiento en qué o cual barrica y otras variantes. Los que no sabemos un pomo del asunto solo miramos la copa viendo de qué lado le vamos a entrar.
3º. Luego de mover la copa suavemente en círculos para que el vino despida parte del alcohol y suban las partículas caractrísticas de su aroma, acercamos la nariz al borde de la copa para que se inunde de los olores de frutas, maderas y componentes varios que hayan influído en el crecimiento de las vides (dicen que hay que apoyar, sin miedo a la indecencia, la nariz bien adentro del cristal). Admiro a aquellos que con sólo usar su sentido del olfato descubren todo esto que yo solo veo en un lindo cuadrito que tengo sobre mi barra.
4º. Ahora llega el momento de darle una alegría a las papilas gustativas. Los primeros en sentir el húmedo rocío rojo (perdón si les resulta pornográfico) son los labios. Ya sobre nuestra lengua los distintos sabores se ubicarán donde les sea más apropiado: a los costados para el cabernet, en el centro para los más frutados, etc. Usamos el gusto, aunque un poco de estos sabores volverán a la nariz.

En cuanto al sentido del tacto, fue divertido leer las diferentes opiniones. Podemos atribuirle a éste el recorrer con los dedos el cristal de la copa, o mojarse apenas las yemas al mojar el pan en el vino, como hacen aquí Sil, y allá del otro lado del charco Pitxi. Costumbres ibéricas.
Del mismo modo podemos hablar de otro sentido: el sentido común, que nos hace ceder el volante a la hora del regreso a casa con todos los otros sentidos llenos de este divino brebaje.

Che, no vayan a pensar que nos embriagamos con sólo hablar de vino...!


viernes 9 de noviembre de 2007

Notas de Lectores Amigos !! - Las Tapas 2da. Parte

Bueno queridos partuzeros aquí estamos de vuelta en primer lugar gracias por publicarme y leerme, es por eso que me siento en el compromiso de contarles la totalidad de la historia de las tapas.


La anécdota de la indisposición del rey Alfonso X puede dejarse de lado, si nos inclinamos más por considerar que la tapa nació, en realidad, de la necesidad de agricultores y trabajadores de ingerir un pequeño alimento durante su jornada de trabajo, que les permitiera continuar la tarea hasta la hora de la comida principal, ésta, ultima era abundante, sobre todo en grasas, y dejaba el organismo bastante ocupado en digerirla, como para reanudar la dura tarea en el campo o en el taller, obligando a la siesta, por lo que el trabajo quedaba paralizado algunas horas.

Este tentempié exigía vino, porque el alcohol aumentaba el entusiasmo y las fuerzas, y en invierno calentaba el cuerpo para afrontar los rigurosos fríos del campo o del taller medieval. En verano, la bebida en el Sur era el gazpacho, en lugar del vino, por razones obvias.

Este tentempié, que mas tarde conoceríamos como tapa, empezó llamándose "alifara" en el Norte, Aragón , Navarra; y en el País Vasco, con el correr de los tiempos, se denomino "poteo", porque exigía para comerlo "un pote" de vino, en su ritual.

Cuando en toda España se generalizaron las "tabernas", la reglamentación del Rey Sabio continuaba vigente, "el pote" o jarro de vino se servía tapado con una rodaja de fiambre, o una loncha de jamón serrano , que tenía dos finalidades: evitar que cayeran impurezas o insectos en el vino y facilitar al cliente empapar el alcohol con un alimento sólido, como aconsejaba Alfonso X.

Por esta última razón es que todos nosotros las conocemos como tapas, el alimento sólido que tapaba el pote de vino.


Queridos amigos nos vemos la próxima y no se olviden "comer es un rito no una moda".

Autor: Sergio Espinosa.

jueves 1 de noviembre de 2007

Encuentras algo raro en esta foto ?

Acabo de ver esta foto en alt1040.com y la verdad que tarde un rato en darme cuenta que había algo raro.

Mírala con cuidado y luego déjanos tus comentarios.