Vaya mi descargo por lo publicado en relación a las mujeres y el fútbol. Y ojalá que muchas se identifiquen con mi pensar.
Sé que soy un claro exponente de una raza poco común denominada “mujer-futbolera”, en claro peligro de extinción, por no poder alimentar esta pasión, por no ir a la cancha.
Grashia a Dio, sé lo que es sufrir por un campeonato que no llega ó que queda en el garguero; conozco el dolor de ser de un equipo que siempre queda relegado ante “los grandes” en una tapa de diario ó en los programas deportivos; viví lo que es ganar ó perder sobre la hora; también aprendí a sufrir por los árbitros localistas, por el penal en el minuto 90, por la vuelta olímpica que nunca pude dar, pero también sé lo que es cantar agarrada de una bandera saltando en los “tablones” (de esos que ya no hay, pero yo viví), sé lo que es quedarse sentada en esos tablones con el corazón estrujado por la pena y torturado por los cantos de la hinchada ganadora; siento como un cachetazo la tarjeta roja al mejor jugador de la cancha y como un puñal en el cuore el gol en contra.
También conozco la euforia de salir después de ganar un partido, con el alma engrandecida y el corazón dando gritos.
Y sé también lo que es sentir envidia por no poder gambetear, por no poder calzarme los cortos después de un asado como hacen ellos; envidia por no tener también nosotras, ese momentito de gloria de juntarse unas cuantas chaboncitas para “hacer un picadito”. Ni hablar de lo que daría por poder revolear la camiseta haciendo círculos en el aire y romperme la garganta gritando un gol propio.
Como explicarte lo incómodo que es, estar mirando un partido rodeada de hombres que te miran raro, con desconfianza, tal vez pensando que estás en el medio “porque te queres levantar a alguno”.
Ó leer el suplemento deportivo en el bondi y el de al lado tuyo te pregunta :¿estudias periodismo deportivo?. A lo que respondo: “¡¡No, me gusta el fútbol!!”
Cómo no sentir, si la primera vez que me enamoré de una cancha fue a los 9 años, de la mano de mi vieja y arriba de un tablón, quizá el mismo del que tengo guardada una parte en mi dormitorio.
Y como no enamorarme, si cuando miro los colores del GRANATE, se me eriza la piel.

¿Será por eso que soy tan sensible?
Sil.

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3 comentarios on Fútbol, también una pasión femenina

  1. Anonymous dice:

    una genia, te felicito. me senti indentificada.

  2. Anonymous dice:

    sabes “sil”, recorde haber estado en esa cancha hace mas de 10 años (era una niña de 18),en la popular visitante, saltando sobre esos tablones de madera, y cantando “che granate, yo tengo un caga… que esta cancha de mier..se vaya al carajo”; igual vuelvo a felicitarte, a decirte que sos una genia y que me senti identificada; porque aunque estemos en “populares” diferentes, el sentimiento es el mismo.”lamismadelcomenarioanterior”

  3. Sil dice:

    gracias “Anónima”, sabía que existen más como yo a las que se les eriza la piel en una cancha.Y aunque te dieran cagazo los tablones ¡es mortal saltar sobre uno de ellos, adrenalina a full!!!!!
    Muchachas, no saben lo que se pierden por no ir a la cancha!
    Beso.