
Como no todo es joda y chabacanería, hoy vamos a administrar un poco de cultura.
Habíamos mencionado,
tiempo atrás, que la
partuza sin límites ni reglas sería encuadrada en el ámbito de la
Partuza Romana. Y aquí estamos, con un personaje sin igual, en Roma y en el mundo, prácticamente:
Calígula.(Entre nosotros, podríamos llamarlo el Señor Partuza).
Estos muchachos de la Roma antigua sabían armarse sus buenas festicholas, con bacanal incluído, minas, mariposas, chupi a hectolitros, gorro, bandera, vincha….y como no había electricidad, se las ingeniaban hasta para tener su DJ: por lo general era un gordito pelado, en túnica que tocaba la lira.
No obstante, estaba Calígula, que les rompió el tuje a todos (literalmente) armando partuzas.
Este muchachito, adoptado por su tío Tiberio, el Emperador, era muy particular. Ya de chiquito era ambicioso. Tanto que a los veintipico de años el muy turro, asesinó a su tío para quedarse con el trono del Imperio.
Ahí comenzó todo. Más allá de darle un ímpetu al circo romano y a las peleas de gladiadores, por lo general bastantes desparejas, este mal tipo mandaba a decapitar a aquellos luchadores que eran elegidos por el pópulo para la misericordia del emperador, desafiando a lo querido por la plebe y como para demostrar quién mandaba allá.
Así se fué ganando el odio y la desconfianza de todos, hasta de su entorno.
Además de que caía a las bodas sin ser invitado, instauró lo que se conoció como Prima Nocte. Esto consistía en llegar a la fiesta, agarrar a la novia, llevarla para el cuartito a la vista de los invitados y del marido, obviamente y probarla. Al cabo de unos minutos, la devolvía, arreglándose la túnica como si nada, y con voz de canchero le decía al flamante marido-bolsa-de-cuernos: “Ok, está todo bien. Te podés casar: era virgen” Ahí nomás, si le apetecía, agarraba cualquier otra chichi de la fiesta y se la llevaba al cuartito.
¿Y qué pasaba si no era virgen la novia? Ah…bueno, entonces se la llevaba, después de humillarla en público e indirectamente al marido-bolsa-de-cuernos, para su prostíbulo personal, en el Palacio. Claro que para ser un reverendo mal tipo faltaba más: cuando sospechaba que alguien lo traicionaba (sobraban los motivos) entonces lo mandaba a matar; pero no así nomás: lo torturaban salvajemente y él mismo participaba de las sesiones, en las cuales eran costumbre las de índole sexual (había que ver la imaginación que tenía el pibe….!) para finalmente cortarle la cabeza. La que piensa, porque la otra ya se la había cortado y tirado a los perros.
Pero sin conocer a los Rolling Stones, Calígula ya cantaba: “I can´t get no satisfaction…” y como nada le alcanzaba tenía por amante preferida a su linda hermana Druscila. Y digo preferida porque también era amante de sus otras dos hermanas! ¡Un asqueroso! (aunque estaba buena Druscila).
Pero como no todo es eterno, de tanto incestuar con sus hermanas, comerse a las novias la noche de bodas, matar gladiadores populares, torturar a diestra y siniestra, nombrar Cónsul a su caballo y demás guarrabasadas, Calígula finalmente fue emboscado una noche por su propia Guardia Imperial (no, no era la hinchada de Racing, esos son peores) y lo asesinaron, ensañadamente a él y todas sus reventadas hermanitas. Tenía 27 años, como Jim Morrison (otro partuzero ese…aunque con onda!).
Moraleja o enseñanza: ” Podés partuzear tranquilo; ¡pero no te comas a la mujer del otro!
Espero haber ilustrado un poco a esos que no les gusta la historia.
ESPECTACULAR !!!!!
jajajajajajajjajajajajajajajjajajj, estoy arrugada de reirme tanto, jajajajajajajajajajjajajjajajajjja, desde el comienzo hasta el fin,
EXELENTE!!! TE FELICITO.